Crónica Gourmet
Las Gambas al Ajillo son, por mérito propio, uno de los aperitivos calientes más aclamados y valorados de la gastronomía española. Un plato minimalista y veloz donde la calidad extrema de la materia prima y el control preciso del fuego son determinantes.
El secreto técnico del ajillo radica en utilizar una auténtica cazuela de barro tradicional, que acumula calor de forma excepcional y lo distribuye homogéneamente. Los ajos se confitan despacio en aceite de oliva virgen extra de alta gama para aromatizar la grasa con sus aceites esenciales de forma sutil. Al incorporar las gambas limpias y secas a alta temperatura, se sellan en segundos, manteniendo una jugosidad crujiente y sedosa indescriptible, mientras el perejil fresco espolvoreado al final corta la grasa aportando frescura.
Elaboración Paso a Paso
Preparación de la Materia Prima
Seca a la perfección las colas de gambas peladas utilizando papel absorbente de cocina (el exceso de agua impediría una fritura rápida y las cocería). Sazónalas con una pizca de sal marina fina.
Infusión de Aceite y Ajo
En una cazuela de barro tradicional o sartén pequeña de hierro, añade el aceite de oliva virgen extra junto con los dientes de ajo cortados en láminas regulares y las guindillas cayena secas. Calienta a fuego medio-bajo.
Confitado del Ajo
Cocina lentamente los ajos durante unos 3 minutos hasta que comiencen a tomar un color dorado muy suave, cuidando de que no se quemen para que el aceite no adquiera un sabor amargo.
El Sellado Veloz
Sube el fuego al máximo absoluto de inmediato. Añade las gambas secas de golpe. Cocínalas removiendo con una cuchara de madera durante tan solo 1 o 2 minutos hasta que cambien de color. Retira de inmediato, espolvorea abundante perejil fresco picado y sirve burbujeante en la propia cazuela.