Crónica Gourmet
Los Pastéis de Nata son la obra cumbre de la repostería monacal de Portugal. Creados originalmente antes del siglo XVIII por los monjes del Monasterio de los Jerónimos en Belém, surgieron como una brillante manera de aprovechar las yemas de huevo sobrantes, ya que las claras se utilizaban para clarificar vinos e industrializar el almidonado de ropa.
Hacer hojaldre crujiente exige mimar la masa. Estirar el hojaldre con un rodillo de madera de cocina es vital. Cocinar el almíbar aromático se realiza en un cazo de acero inoxidable con fondo grueso. Los pasteles se hornearán de forma perfecta en moldes individuales para pasteles de nata metálicos.
Elaboración Paso a Paso
Preparar el Hojaldre
Enrolla la lámina de hojaldre apretando sobre sí misma para formar un cilindro denso. Córtalo en rodajas de 2 cm. Coloca cada rodaja en un molde individual metálico previamente engrasado con mantequilla derretida y ve aplastando con el pulgar húmedo desde el centro hacia los bordes hasta forrar el molde.
Infusionar la Crema
En tu cazo de acero inoxidable, calienta la leche con la corteza de limón y el palo de canela. Disuelve la harina de maíz en un poco de leche fría e incorpórala al cazo calentando suavemente hasta espesar.
El Almíbar y las Yemas
Prepara un almíbar suave hirviendo el azúcar con 100 ml de agua durante 5 minutos e incorpóralo en forma de hilo a la crema de leche templada batiendo sin parar. Añade las yemas de huevo batidas pasándolo por un colador fino.
El Horneado Caramelizado
Vierte la crema tibia en los moldes de hojaldre hasta cubrir las 3/4 partes. Hornea a la máxima temperatura de tu horno (250°C o más) durante exactamente 10-12 minutos, hasta que el hojaldre esté dorado y crujiente, y la crema tenga manchas negras caramelizadas espectaculares.