Crónica Gourmet

El Porridge o gachas de avena es el desayuno tradicional más reconfortante y consumido en el Reino Unido, los países escandinavos y Rusia, cuyo origen campesino se remonta a la Edad Media. A nivel molecular, los copos de avena enteros son extraordinariamente ricos en beta-glucanos, un tipo de fibra soluble que en contacto con el líquido caliente absorbe agua de forma masiva e hidrata la masa, liberando un almidón sedoso que emulsiona los lípidos de la leche para crear esa consistencia cremosa y melosa insuperable de fondo sin necesidad de añadir grasas pesadas.

Elaboración Paso a Paso

01

Cocinar las gachas de avena (Porridge)

En una cacerola pequeña, añade los copos de avena enteros, la leche, el agua purificada, la pizca de sal fina y la canela en polvo. Lleva a ebullición suave a fuego medio. Una vez que rompa a hervir, baja el fuego al mínimo y cocina lentamente durante 8-10 minutos, removiendo de forma constante con una espátula de silicona para evitar que la avena se pegue al fondo y para ayudar a emulsionar los almidones logrando una textura súper cremosa y melosa de fondo. Retira y mezcla con la cucharada de miel.

02

Caramelizar las manzanas al instante

Mientras se cocina la avena, calienta la mantequilla en una sartén pequeña a fuego medio. Añade los dados de manzana fresca, el azúcar moreno y un toque extra de canela. Cocina salteando continuamente durante unos 5 minutos hasta que la manzana esté tierna y los bordes caramelizados de color ámbar brillante de fondo. Añade las nueces pecana picadas al final para tostarlas 1 minuto.

03

Emplatar con maestría

Vierte el porridge de avena cremoso y caliente en el fondo de un tazón pre-enfriado. Reparte la manzana caramelizada y las nueces pecana crujientes en una mitad de la superficie, dejando caer los jugos dulces de la sartén por encima. Sirve de inmediato y consume caliente.