Crónica Gourmet

La Crème Brûlée es uno de los postres más queridos y populares de la culinaria francesa. Aunque existen referencias históricas que se disputan su origen con la Crema Catalana, fue el chef François Massialot en su recetario de 1691 el primero en acuñar el nombre de 'crema quemada' que hoy en día triunfa en los bistrós de París.

Conseguir el contraste perfecto entre la crema tibia y la costra crujiente es el gran objetivo. Infusionar la nata con una vaina de vainilla en un cazo de acero inoxidable con fondo grueso nos garantiza una distribución de calor idónea que no queme los azúcares lácteos. Cocinar el postre en moldes de cerámica individuales poco profundos asegura que la proporción de costra caramelizada en cada bocado sea sublime. Para conseguir ese vidrio crujiente perfecto al momento de servir, un soplete de cocina recargable es la herramienta indispensable.

Elaboración Paso a Paso

01

Infusionar la Vainilla

Abre la vaina de vainilla de Madagascar a lo largo y raspa las semillas aromáticas. Colócalas en tu cazo de acero inoxidable con fondo grueso junto con la nata líquida y la leche entera. Calienta a fuego medio hasta que rompa a hervir levemente; retira, tapa y deja infusionar durante 20 minutos.

02

Mezcla de Yemas y Huevo

En un bol grande, bate las yemas con el azúcar blanco con unas varillas manuales hasta que espumen y blanqueen ligeramente (evita batir de más para no introducir aire que cree burbujas en el postre). Vierte la nata tibia infusionada poco a poco sobre las yemas sin dejar de remover suavemente.

03

El Baño María Francés

Cuela la mezcla con un colador fino y viértela en los moldes de cerámica individuales poco profundos. Coloca los moldes en una bandeja de horno honda, vierte agua hirviendo en la bandeja hasta cubrir la mitad de los moldes (baño maría). Hornea a 100°C por 30-35 minutos, hasta que los bordes estén cuajados y el centro tiemble levemente. Deja enfriar y refrigera 3 horas.

04

Caramelizado y Contraste

Justo antes de llevar a la mesa, espolvorea una cucharada uniforme de azúcar moreno sobre la superficie de cada molde de cerámica. Utiliza tu soplete de cocina recargable a fuego fuerte realizando círculos rápidos para fundir y caramelizar el azúcar hasta crear una costra de color ámbar oscuro, dura y crujiente. Deja reposar 1 minuto y sirve.