Crónica Gourmet

El Mojito nació en las tabernas de La Habana, Cuba, y sus raíces se remontan al siglo XVI, cuando el corsario Richard Drake creó una mezcla de aguardiente, azúcar, limón y menta llamada 'El Draque' para combatir el escorbuto en alta mar. Con el tiempo, el aguardiente fue reemplazado por ron refinado de caña de azúcar, dando origen al cóctel favorito de Ernest Hemingway en 'La Bodeguita del Medio'. El secreto molecular de un gran mojito es la liberación controlada de los aceites volátiles de la hierbabuena sin rasgar la hoja, evitando así que los taninos amargos arruinen el trago.

Elaboración Paso a Paso

01

Activar la menta

En un vaso alto y resistente, añade el azúcar blanco y el zumo de lima recién exprimido. Agrega las hojas de menta o hierbabuena fresca. Con la ayuda de un mortero de barman, presiona suavemente las hojas contra el fondo del vaso en círculos. No las tritures ni las rompas, solo queremos liberar sus aceites esenciales volátiles.

02

Refrescar y enfriar

Vierte el ron blanco sobre la mezcla anterior. Remueve suavemente con una cuchara de bar para disolver el azúcar residual. Llena el vaso hasta la mitad con hielo picado.

03

Completar con burbujas

Añade el agua con gas o soda muy fría. Con una cuchara de cóctel de mango largo, realiza movimientos de abajo hacia arriba para levantar las hojas de menta del fondo y lograr que el sabor se distribuya uniformemente por todo el vaso. Termina de rellenar con más hielo picado hasta el borde.

04

Decoración y servicio

Corona el vaso con una ramita generosa de menta fresca (dale un ligero golpe contra el dorso de tu mano antes de ponerla para liberar aún más aroma) y una rodaja de lima fresca en el borde. Sirve de inmediato con una pajita.