Crónica Gourmet
El Gin Tonic tiene sus raíces en la época colonial del Imperio Británico en la India a principios del siglo XIX, cuando los soldados debían consumir quinina para combatir la malaria. Para enmascarar su amargura extrema, la mezclaban con agua, azúcar, zumo de lima y ginebra London Dry. El secreto de un Gin Tonic de alta costura contemporáneo es respetar la carbonatación: la tónica debe ser vertida de forma extremadamente suave y estar muy fría para evitar la desgasificación molecular rápida, manteniendo la copa efervescente de principio a fin.
Elaboración Paso a Paso
Enfriar la copa de balón
Llena una copa de balón grande con hielos macizos y grandes. Con la ayuda de la cuchara de bar, gira los hielos rápidamente contra las paredes de la copa para enfriarla por completo. Desecha el agua líquida sobrante que se acumule en el fondo con la ayuda de un colador.
Aromatizar la ginebra
Añade las 3 bayas de enebro (ligeramente presionadas con los dedos para liberar su aroma a pino) y la vaina de cardamomo abierta a la copa. Vierte los 50 ml de ginebra premium directamente sobre los botánicos y el hielo, permitiendo que el alcohol empiece a disolver los aceites esenciales.
El vertido de la tónica (El arte del gas)
Abre la botella de tónica premium fría. Inclina la copa ligeramente y vierte la tónica muy despacio deslizándola sobre el hielo o por el mango trenzado de la cuchara de bar. Queremos evitar que la tónica choque con fuerza contra el hielo para no romper sus burbujas de gas carbónico.
Twist final y servicio
Realiza una única y muy suave rotación de abajo hacia arriba con la cuchara para mezclar la ginebra con la tónica sin perder gas. Exprime la piel de limón sobre la superficie de la copa para liberar sus aceites cítricos esenciales y frota el borde de la copa con la piel antes de dejarla caer en el interior. Sirve inmediatamente.