Crónica Gourmet
El Dry Martini es el rey indiscutible de los cócteles de etiqueta, inmortalizado por personajes históricos como Winston Churchill, Franklin D. Roosevelt y, por supuesto, James Bond (aunque este último cometiera el sacrilegio de pedirlo agitado en coctelera en lugar de refrescado). Su belleza radica en su absoluta simplicidad: es una oda a la ginebra premium. Químicamente, el refrescado con hielo macizo reduce la agresividad volátil del etanol de la ginebra, permitiendo que destaquen las notas botánicas de enebro, cilantro y cítricos en un trago sedoso y cristalino.
Elaboración Paso a Paso
Helar la cristalería (Crítico)
Introduce una copa clásica de Martini (copa triangular) en el congelador con bastante antelación para que esté completamente helada al servir el trago. El Martini debe beberse extremadamente frío de principio a fin.
Preparar el vaso mezclador
En un vaso mezclador grande de vidrio, añade hielo abundante hasta las tres cuartas partes. Vierte los 10 ml de vermut seco y los 60 ml de ginebra premium helada.
Refrescar con elegancia
Remueve con la cuchara de bar de forma suave pero rápida durante unos 25-30 segundos. Queremos enfriar el cóctel a una temperatura cercana a los -3 °C y lograr la dilución perfecta de agua sin enturbiar ni agitar el trago con burbujas de aire.
Colado y decoración de autor
Saca la copa del congelador. Cuela el Martini cristalino en la copa helada con un colador Julep. Decora introduciendo una aceituna verde de calidad en un palillo de cóctel en el fondo de la copa, o exprime un twist de piel de limón sobre la superficie para aromatizar con sus aceites esenciales y desecha la piel.